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Análisis de la nueva crisis del Golfo Pérsico

Otro capítulo del choque entre EEUU e Irán, con la presencia de Arabia Saudita. Qatar parece ser quien paga las consecuencias de la batalla.

Fecha: 15/06/2017 | Categoría: Internacional

Siete países del Golfo Pérsico, liderados por Arabia Saudita, decidieron romper relaciones y bloquear a Qatar, ya que consideran que se trata de un Estado que financia al terrorismo islámico.

Cuando se conoció esta noticia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró que su viaje por Medio Oriente haya dado buenos resultados. De esta forma, y a través de su cuenta de Twitter, el mandatario dio a entender que su reunión con los líderes saudíes influyó para que esta ruptura se concretara.

De todas formas, la postura norteamericana parecía ser contradictoria, porque mientras Trump celebraba, su secretario de Estado, Rex Tillerson, solicitaba a los países del Golfo Pérsico que solucionaran el tema cuanto antes y levantaran el bloqueo, ya que ello entorpecía la lucha contra el terrorismo. 

Es que Estados Unidos tiene la base aérea más grande en Medio Oriente, justamente en Qatar. El Centro de Operaciones, Al Udeid.

Las incógnitas se comenzaron a develar cuando el lunes el ministro de Exteriores de Kuwait, país mediador en el conflicto, informó que Qatar está dispuesto a negociar para ponerle fin a la crisis diplomática.

Siendo entonces que aparece Irán, un aliado de Qatar con el que comparte la bolsa de gas más grande de Medio Oriente. 

Arabia Saudita, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, le exigieron a Qatar que ponga fin a su vínculo con Irán, y ahora el pequeño emirato está considerando ese punto.

Qatar importa el 90% de sus alimentos, y el bloqueo le generó una seria crisis en ese aspecto. Los países del Consejo de Cooperación del Golfo son los principales exportadores de esa comida. Por más que ahora sea Irán quien le está enviando alimentos, eso no alcanza.

Este punto puede ser el que lleve a Qatar a elegir en qué lado quedarse entre Arabia Saudita e Irán.

Estos dos países tienen un enfrentamiento histórico por sus religiones. 

Arabia Saudita de mayoría suní, e Irán de mayoría Chií. Los dos buscan controlar Medio Oriente. Y el gas es uno de los tesoros de la región. 

Irán pretende tener a Qatar para quedarse con esa gran bolsa, mientras Arabia Saudita también lo quiere para obtener su tajada.

Es por esto que el pequeño Qatar quedó en medio de una batalla que no lo tiene realmente como protagonista. 

Estados Unidos está claramente enfrentado con Irán, y por eso le sirve apoyar a Arabia Saudita en su histórica pelea. Irán por su parte, quiere controlar Medio Oriente, y para eso tiene que ser más poderoso que los saudíes y evitar la influencia de los estadounidenses en la región.

La crisis del Golfo Pérsico se puede interpretar como un nuevo capítulo del choque entre Estados Unidos e Irán, con la presencia de Arabia Saudita actuando en la zona a favor de los norteamericanos para así también ganar terreno en su lucha.

Estos tres monstruos se pelean, hambrientos de poder, y Qatar parece ser quien paga las consecuencias de esa batalla.

Compartimos el informe de Maximiliano Borges






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